“Los días ya no son lo que era, los domingos tampoco claro… las horas, también se transforman y a pesar de las saudades, muy a pesar y al pasar con ellas, y a través de ellas, a la evolución de mis lunares puedo festejar justamente ésto: ya nada es lo que era, y que bueno que así sea.
Te veo venir, y yo a carcajadas con una tripa desangrada en cada mano… Tal vez nunca suceda, pero vos no serás el feliz que decis ser y por el que elegis status para serlo, mientras yo ya lo estoy siendo tiempo completo, con convicción y bondades, cagadas varias e instrucciones para dejar de mariconearte.
Guardate tus clases de moral y espiritualidad. La delicia de mi felicidad a flor de piel la esmero, solo que vos… vos… siempre vos, ahí el punto cumbre jodido del quererte a vos.
Vos y tu mundo lleno de ocultamientos. Tu ego onminipresente, como una corbata al cuello ahorcándote el grito sagrado, y craneándolo todo como estela de misterios, pero no. No mas confusión: vos y tu ocultamiento que ya nada tiene de misterio.
Tu cobardía agazapada, tus mandatos familiares y tu cinismo territorial… Vos, el que tanto calla… jugas con los silencios forzándolos, y tanto lo forzas que los silencios terminan callándote ahí, donde mas te duele. Las funciones de tu vida siguen vivas, pero algunas pasan a ser suspendidas… Y ahí vas vos, sin ver las señales que avanzan como ráfaga, huracanes y pronto serán maremotos que acaben con todo, entonces que me dirás ahí amor? con qué cara me mirarás cuándo todo se derrumbe y te encuentres con la indiferencia en vuelta de obligado a tu esquina, esa esquina que tanto nos vio consolarnos de la vida que pesa… y pasa, no todo pasa, pero sí claro…
Ya nada es lo que era, y que mejor que así sea.
Tengo la cruz rasguñada en la espalda: verme para muchos es vernos, es saberme de vos, y yo sonrió ante esa aura que vos hiciste en la sobriedad de una relación con vaciamiento y en la ebria realidad de no mentir, un volcán de pasión.
Entonces cuando me olvido de éste olvido que misiono a diario, charlo con las mariposas de la panza lamiendo el smog que deja tanta ruta curtida que lleva nuestra historia de error…
Claro, tu maldad, tu lado de mal tipo tan liberado para quien te acepta y deja ser como sos, como ninguna otra persona de tu micromundo burbuja lo hace, imponiéndote y pautándote el camino, me deja a mi en el banco del acusado. Si hablamos de lo que es y sucede, te sabe a despecho. Si hablamos a nada, te volves amo y señor, las apariencias son lo tuyo… Si hablamos de amor, es que no hay posibilidad alguna de seguir lejos tuyo, y todo se vuelve enfermo pero no por vos…
Pero ya nada es lo que era… y que mejor que así sea cuando en ese mismo banquito de acusación me preguntan de dónde es qué te amo tanto, entonces me visto cursi y reivindico por qué ves el amor crecer…
Hay toneladas de tu humor, otro millón de tu arte, la matemática de tu nariz, la sensación al mirarme, tu mancharme siempre, de a uno o de a dos, mancharme y respirar, los covers que sacas de la galera y las canciones siempre a punto de estrenar, los mordiscones mojando mis hombros, tus historias big fish, esa forma de dormir… tu mundo abierto al mío, yo abriendote mas que aquello que sabes abrir y una asignatura previa de las siete vidas: ¿cómo seremos estando bien?
Ahora andá, que parece que te va mas o menos, aunque te sientas bien lindo y pleno con ese adorno que llevas como dije de oro colgando en el corazón. Ahora andá que desde acá, en mundo humano, real, de Ave Fénix que cantan hasta hacerme vivir, te mando un beso y una flor nomeolvides así chupas cuando la maqueta familiar se te caiga de las manos y se quiebre el piso.
Confío en vos, quedarás de pie… y qué mejor qué así sea, aunque ya nada sea lo que era!”
© barb pistoia